Hay momentos en los que sentimos que estamos haciendo todo lo posible… y aun así, la vida no termina de responder como esperamos.
Y otras veces, sin hacer nada extraordinario, todo parece fluir.
Durante mucho tiempo pensamos que la diferencia está en lo que hacemos. Pero en realidad, está en desde dónde lo hacemos.
Hay dos lugares muy distintos desde los que podemos crear nuestra vida: uno es el ego. El otro, la Fuente.
Cuando creamos desde el ego, lo hacemos desde la carencia: desde lo que falta, desde el miedo, desde la necesidad de controlar.
- “Necesito que esto pase”
- “Ojalá no salga mal”
- “No sé si seré capaz”
Y esa energía… es la que estamos proyectando.
En cambio, cuando creamos desde la Fuente, lo hacemos desde otro lugar completamente diferente.
Desde la calma, la confianza, la sensación de que ya somos.
No se trata de hacer más. Se trata de sentir distinto.
El sentimiento como energía creadora
Hay algo que muchas veces no tenemos en cuenta: no creamos solo con lo que pensamos. Creamos con lo que sentimos.
El sentimiento es una energía sostenida. Y esa energía es la que da forma a nuestras ideas, a nuestros pensamientos… y finalmente a nuestra realidad.
Podemos pensar en positivo, repetir afirmaciones, intentar convencernos… pero si el sentimiento interno es de duda, miedo o carencia, eso es lo que realmente está creando.
Por eso, más allá de la mente, es importante observar: ¿qué estoy sintiendo de verdad?
Ensoñación vs. imaginación
Muchas veces creemos que imaginar es suficiente. Pero no es lo mismo imaginar… que ensoñar.
La imaginación se queda en la mente. Es un ejercicio mental.
La ensoñación, en cambio, implica al cuerpo, a la emoción, al sentimiento.
Es sentir como real algo que aún no ha ocurrido.
Es traer al presente una energía futura. Y ahí es donde empieza a cambiar todo.
El poder de la atención
Donde pones tu atención, pones tu energía. Y donde pones tu energía… eso crece.
Si tu atención está en el problema, en lo que falta, en lo que no funciona… eso es lo que alimentas.
Si tu atención está en lo que quieres crear, en cómo se sentiría, en la posibilidad… empiezas a abrir un camino distinto.
No se trata de negar la realidad sino de elegir desde qué lugar la miras.
Y creamos desde el cuerpo, desde lo que sentimos en el pecho, en el estómago, en la respiración.
Desde cómo habitamos el presente.
Cuando implicamos los sentidos, cuando sentimos en el cuerpo aquello que queremos crear… la experiencia se vuelve mucho más real.
Más cercana.
Más posible.
Gratitud y confianza antes de que ocurra
Uno de los mayores cambios que podemos hacer es dejar de esperar a que algo ocurra para sentirnos bien… y empezar a sentirlo antes.
La gratitud no como consecuencia, sino como punto de partida. La confianza no como resultado, sino como elección.
Porque cuando el sentimiento cambia… la energía cambia. Y cuando la energía cambia, empezamos a crear desde otro lugar.
Quizá no se trata de hacer más. Ni de esforzarnos más.
Quizá se trata de observar desde dónde estamos creando.
Desde el miedo o desde la confianza.
Desde la carencia o desde la plenitud.
Desde el pensamiento… o desde el sentimiento.
Porque al final, lo que sentimos es lo que da forma a nuestra vida.
Y cuando empezamos a crear desde ahí, todo empieza a ordenarse de una forma diferente.
Si sientes que este tema te resuena y quieres profundizar más en cómo crear desde un lugar más consciente, en el Taller de Activación de la Glándula Pineal trabajamos precisamente esto: la conexión con la Fuente, el poder del sentimiento y cómo transformar la forma en la que creamos nuestra realidad.
Puedes consultar próximas fechas en la web o seguir las novedades en Instagram en @almavivabcn.
Con cariño,
Sara · Alma Viva







