El embarazo es una época de muchos cambios para cualquier mujer: cambios físicos, mentales y emocionales.

A nivel físico, a medida que crece la barriga, la tensión en la espalda va en aumento, provocando en muchos casos dolores y molestias en la zona lumbar y cervical, así como la posible inflamación del nervio ciático, provocando fuertes dolores en glúteos y piernas.

Además, la retención de líquidos puede provocar hinchazón y sensación de entumecimiento en las extremidades, sobretodo en piernas y pies pero también en brazos y manos.

A nivel mental y emocional, el masaje permite a la mujer disfrutar de un momento de tranquilidad para sí misma, liberando el estrés acumulado en el día a día.

Por todo esto, se recomiendan los masajes en el embarazo, una vez superado el primer trimestre de gestación.

Tipos de masajes:

  • Masaje terapéutico: consiste en aliviar las dolencias más frecuentes provocadas por contracturas o ciática y liberar la tensión acumulada en la espalda.
  • Masaje circulatorio: activa la circulación y previene los problemas relacionados con la retención de líquidos. Se realizará en las extremidades, que es donde existe mayor riesgo de hinchazón, pesadez y entumecimiento.
  • Masaje relajante: para relajar el cuerpo y la mente de la futura mamá. El masaje relajante puede ser general, en todo el cuerpo o bien sólo en alguna zona: espalda, cabeza, cara, pies, piernas…

Precauciones a tener en cuenta:

  • Consultar con el ginecólogo la conveniencia de recibir un masaje ya que él es el que puede determinar si existe algún riesgo según las características de cada mujer.
  • Esperar al segundo trimestre para recibir el masaje (a partir de la semana 15). Se trata de una medida de prevención que se asocian a la primera etapa del embarazo.

El masaje tiene una duración aproximada de 60 minutos y se realiza en una camilla y en una posición recostada de lado.

Precio de la sesión: 40€

 

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